Parábola del Buen Samaritano

[Parábola del Buen Samaritano] La ocasión de la parábola (Luke 10) era una pregunta de un doctor en la ley acerca de la vida eterna, preguntada con la intención del embarazoso Nuestro Señor. Cristo remite al hombre a la Ley y le invita a contestarse; esto que el interrogador hace recitando el mandamiento del amor de Dios, que era la parte del gran rezo diario, y la adición a ella el precepto del amor del vecino, como fue hecho por Nuestro Señor él mismo en Su enseñanza. Cuando Nuestro Señor aprueba su respuesta, el doctor desea justificarse para hacer una pregunta que él estaba tan bien capaz de contestar, preguntando: ¿Y quién es mi vecino? Ya que una definición más o menos abstracta podría dar la ocasión a distinciones y discusiones, Jesús contestado dando una ilustración concreta en la parábola del Buen Samaritano. this the questioner does by reciting the commandment of the love of God, which was part of the great daily prayer, and adding to it the precept of the love of the neighbor, as was done by Our Lord himself in His teaching. When Our Lord approves his answer, the doctor wishes to justify himself for putting a question which he was so well able to answer, by asking: And who is my neighbor? Since a more or less abstract definition could give occasion to distinctions and discussions, Jesus answered by giving a concrete illustration in the parable of the Good Samaritan.

Un hombre que baja de Jerusalén a Jericó es atacado por un grupo de ladrones que le despojan y le pegaron. Un sacerdote se acerca, quién podría ser esperado dar el ejemplo bueno y obedecer el precepto de la Ley de la caridad hacia el vecino, especialmente como la víctima es por lo visto un compatriota, pero él pasa. Tan también un Levita. Después viene un Samaritano, elegido por Nuestro Señor para dar la mayor fuerza a la lección; ya que en su caso, la amargura racial y religiosa haría la práctica de la caridad más difícil (John 4). Inmediatamente movido por la compasión, él se ocupa de las necesidades del desgraciado, luego le comunica a una posada, y paga de antemano por el cuidado del hombre una suma equivalente a salarios de dos días, prometiendo hacer bien de su vuelta algún otro gasto incurrido por el posadero. La historia conduce completamente naturalmente a la pregunta con la cual Nuestro Señor concluye la narrativa: “¿Cuál de estos tres, en la opinión thy, era el vecino de él que se cayó entre los ladrones?” La única respuesta posible a esta pregunta da el doctor en la ley, que así aprende que un vecino es cualquiera que necesite cualquier manera de ayuda o ayuda. So also a Levite. Next comes a Samaritan, chosen by Our Lord to give greater force to the lesson; for in his case, racial and religious bitterness would make the practise of charity more difficult (John 4). At once moved by compassion, he attends to the needs of the unfortunate, then conveys him to an inn, and pays in advance for the care for the man a sum equivalent to two days wages, promising to make good on his return any further expense incurred by the innkeeper. The story leads up quite naturally to the question with which Our Lord concludes the narrative: “Which of these three, in thy opinion, was neighbor to him that fell among the robbers?” The only possible answer to this query is given by the doctor of the law, who thus learns that a neighbor is anyone who needs any manner of assistance or help.